jueves, 21 de noviembre de 2013

INSTITUTO ANDALUZ DE LA MUJER

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No olvidemos que tras cada cifra de las estadísticas sobre violencia de género está la vida de una mujer, sus hijos e hijas, su familia y amistades. Disponemos de recursos especializados para ayudarlas. Anímalas, apóyalas para que pidan ayuda: ow.ly/r2o6C
 



La realidad de la violencia de género


La Organización Mundial de la Salud en su informe anual sobre estos casos habla de epidemia

I. D. mató a su pareja Irina, de 28 años. Atravesó su cuerpo de ocho puñaladas por la espalda y a su hijo Sergio, de nueve meses, de cuatro más el 28 de mayo de 2004 a las 16.15. Irina estaba amamantando a Sergio. Previamente cogió dos cuchillos de la cocina para asegurar sus golpes certeros. Sergio fue trasladado en brazos de su madre mortalmente herida al domicilio de una vecina, donde falleció.
I. D. pudo llevar a cabo su plan certero, preciso y cobarde de acabar con las dos vidas. Antes se cercioró de que Irina viera morir a su hijo Sergio en sus brazos. Ocurrió media hora antes de que su madre lo hiciera. Antes de morir, Irina tuvo plena conciencia de que su hijo había sido asesinado por su padre. “I. D. mantuvo en todo momento y hasta su detención una aptitud de frialdad de ánimo, no socorriendo a sus víctimas y estando apoyado en el quicio de la puerta de la vivienda, sonriendo con una de las armas blancas en la mano”. Hechos estos recogidos en la sentencia firme que le condenó. Sus víctimas tenían heridas previas, signos de la violencia del maltratador en sus constantes agresiones y vejaciones
Declaró no ser responsable de los hechos “porque estaba enfermo” y alegó que unas voces se repetían en su mente pidiéndole que los matase. Hoy cumple condena de 37 años. La sentencia le hizo responsable de todos los actos sin admitir ningún tipo de atenuación. Recoge expresamente que I. D. poseía agresividad y frialdad afectiva sin ningún tipo de sintomatología.
Me encuentro hoy con Luva Petrova, madre de Irina y abuela de Sergio. Han pasado ya nueve años desde esta escena y siete del juicio que compartimos y que desarrolló una amistad posterior entre nosotras. Me recuerda el tiempo de la ausencia de ambos. Veo en ella a una mujer en lucha constante desde ese 28 de abril. Pienso cómo se puede sobrevivir a la violencia de género y encuentro en Luva la respuesta. Recordamos hoy a Sergio e Irina a través de las fotos que conserva de ellos llenos de vida. Ahora para ti Luva, que estás delante de mí, van mis palabras, que es lo que puedo ofrecerte. Mi respeto y mi homenaje por tener fuerzas para dedicarme una sonrisa de cariño y de recuerdos. Personas como Luva arrastran la tragedia de la violencia de género de por vida. Tú representas todas las familias rotas por los asesinatos a mujeres con nombre de feminicidio y que desde 2003 hasta finales de 2012 han sido 658 en España, de las que 134 lo han sido en Andalucía. Ocho de ellas, en 2012.
La Organización Mundial de la Salud en su informe sobre violencia de género anual habla de epidemia: cuatro de cada 10 asesinatos a mujeres los cometen sus parejas. Un tercio de las mujeres ha sufrido o sufrirá esta violencia en su vida de pareja. En la misma proporción han sido o serán agredidas sexualmente. Además, tendrán un 1,5% más de posibilidades de adquirir enfermedades de transmisión sexual o VIH y de presentar un aborto si son agredidas en el embarazo por su pareja. La violencia a la mujer afecta a la mitad de la humanidad, avergüenza a sus Estados, deja en absoluta indefensión a la mujer cuando no está protegida y se desarrolla en todos los países. El derecho a la igualdad será siempre relativo mientras no sea real y no comprometa a la integridad de la mujer, porque la igualdad es el eje donde se conectan y tienen sentido los demás derechos. Y no hay mayor desigualdad que la que atenta contra la igualdad. Cualquier Estado, cualquier ley, cualquier persona debe dignificar en cada acto que realice a la igualdad para que esta sea real y efectiva. Sin cuestionarla. Y ese es el único camino de la justicia y de la paz social, esa paz que le debemos a Luva y a las personas que ella representa. Nos faltan Irina y Sergio. Hoy Sergio tendría nueve años e Irina, 37. Y esta es la realidad de la violencia de género. No la cuestionen.
Flor de Torres Porras es fiscal delegada de Andalucía de violencia a la mujer y contra la discriminación por identidad sexual
 






 



 
 

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